Dossier

Lo ideal

Ciudades inteligentes sobre un territorio ordenado, institucionalidad clara, sector privado consciente, economía circular y ciudadanos participativos.

La humanidad genera residuos mucho más rápido de lo que la ciencia, la tecnología y la planificación desarrollan las soluciones para procesarlos y reinsertarlos en la cadena económica, pero aun así, los avances son esperanzadores. Para Indhira De Jesús, coordinadora del proyecto Laboratorio de Innovación e Inteligencia Territorial para Ciudades Dominicanas (RD-LAB), “la gestión de residuos es apenas un componente de una gestión integral de saneamiento”, que aborda el ciclo del agua y dispone una serie de medidas sobre las actividades y servicios que inciden en él. RD-LAB es un proyecto del INTEC de tres años, con apoyo del Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (FOMINBID), y que busca sentar las bases para el desarrollo de ciudades inteligentes en República Dominicana. La razón es que el problema de los residuos es al final el problema del agua y éste a su vez es el de la salud. El vertido incontrolado de residuos sólidos, la inadecuada disposición final de los residuos recolectados por los ayuntamientos, las limitaciones de cobertura de los sistemas de alcantarillado sanitario y pluvial, y de tratamiento de las aguas residuales son los principales problemas que afectan el agua y con esta a las personas y a los recursos naturales, según la Estrategia Nacional de Saneamiento, un documentopropuesta que existe desde 2016. La estrategia fue coordinada y publicada en la web por el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA) como parte de las instituciones de la Mesa Nacional del Agua. Aunque ha sido socializada con entidades públicas, universidades, sociedad civil y empresas privadas, aún se maneja como “propuesta”.

INTEC se integró a las organizaciones del Plan Dominicana Limpia en agosto de 2017.

Más allá del saneamiento

“Como sociedad es importante que hagamos conciencia de que nos manejamos en una dicotomía: por un lado tenemos un rezago y tratamos de resolver aspectos de la gestión integral de residuos que ya se mejoraron hace años en países similares al nuestro. Al mismo tiempo estamos discutiendo temas como la economía circular o basura cero, que son la aspiración de los países desarrollados”, afirma la coordinadora de RD-Lab, un proyecto del INTEC que busca promover el uso de las TIC y los datos abiertos para mejorar la gestión urbana en el país, acercándonos al paradigma de las ciudades inteligentes. Para salvar la brecha entre lo posible y lo ideal, es necesario contar con información de buena calidad sobre la generación de residuos sólidos en el país y la composición de esos residuos.

Esta información es fundamental al momento de diseñar y dimensionar soluciones que reduzcan, promuevan la reutilización y faciliten el reciclaje de los residuos. Con este fin, a mediados de 2017 el INTEC firmó un acuerdo con el Programa Dominicana Limpia, a través del cual se han realizado estudios de la generación y caracterización de residuos en más de 30 municipios del país. Los resultados del primer grupo de estudios fueron presentados el 1ro. de mayo del 2018, arrojando cifras de interés como es el hecho de que más de un 50% de los residuos generados en el país tienen potencial para su revalorización o reciclaje.

Los estudios son realizados por investigadores del Programa de Maestría en Ingeniería Sanitaria y Ambiental del INTEC, coordinado por Rosaura Pimentel. Entre las aplicaciones que una ciudad inteligente hace a la gestión de residuos se encuentran el uso de sistemas de GPS y GIS para los camiones de recolección, rastreo de materiales a través de su ciclo de vida o de zafacones públicos que avisan cuando se llenan o sobre emisiones.

Hacer realidad estas aplicaciones requiere disponer de datos a escala local y que actualicen de manera continua. Esta una de las muchas oportunidades que presentan las alianzas entre el sector público, sector privado y la academia.

Componentes de la gestión integral de residuos sólidos

Algunos expertos han estimado que en República Dominicana se recicla entre 7% y 8% pero ningún estudio ha calculado la tasa real de reciclaje.


En el país no se practica la separación en el origen ni la recuperación formal. Como en muchos otros países de América Latina, el Caribe, Asia y África, existe un sector informal (los llamados “buzos”, recolectores o recicladores de base) que separan y recuperan los materiales residuales con valor comercial: papel, cartón, plásticos diversos, vidrio, metales, entre otros.

La gestión de residuos es un componente del saneamiento. Este último contempla: agua como recurso, agua potable, aguas residuales domésticas y no domésticas, excretas, aguas pluviales, residuos sólidos, lodos, prácticas de higiene y establecimientos especiales.
Economía Circular

El recorrido “circular” que se propone es: producir de forma limpia (con energías renovables), reducir, reusar, recuperar para reciclar y, en ese proceso, excluir materiales tóxicos para tratarlos o disponerlos de la manera más segura posible. Esto sustituiría el modelo actual de economía lineal (extraer, producir, usar y desechar). Fundamentalmente en estos principios el plástico nunca debe convertirse en desperdicio o contaminación, según los informes de “New Plastics Economy”, que plantean un rediseño de la industria global de plásticos.

Ciudades inteligentes

En Songdo, Corea del Sur, nunca pasan camiones recolectores de residuos porque éstos se desechan por tuberías subterráneas que los llevan hasta una planta de recolección de residuos automatizada. Este es solo un ejemplo de lo que puede lograr una ciudad apoyándose en la big data, internet de las cosas (IoT), sistemas de información geográfica (GIS), sensores, entre otros.

Transformar y eliminar los plásticos

Tiendas y supermercados de Irlanda, Argentina, Australia, Senegal, China y España, entre otros países, han prohibido, sustituido o multado con impuestos las bolsas de plástico. Una de las principales causas ambientales de 2018 fue la prohibición de los sorbetes o pajillas, asumida por cadenas como Starbuck´s, que se comprometió a eliminarlas para 2020.

Los prototipos de nuevos materiales para sustituir el plástico se multiplican: embalajes inspirados en la naturaleza con nanoingeniería (Universidad de Pittsburgh); embalajes con un aditivo con imanes que facilita separarlo en la etapa de reciclaje (Aronax Technologies Spain); empaques a partir de residuos alimentarios (Full Cycle Bioplastics, Elk Packaging y Associated Labels y Packaging), laminados a base de al-gas; “plástico” de madera (Centro de Investigación Técnica VTT de Finlandia) y recubrimientos compostables (Instituto Fraunhofer para la Investigación de Silicatos ISC). Es-tos últimos son de base biológica y biodegradables.

Responsabilidad social y empoderamiento

“El rol del sector privado es más que responsabilidad social empresarial: tienen una responsabilidad legal como generadores de residuos (que aumentaría si se consigna en una ley la responsabilidad extendida); tienen una responsabilidad “moral” con la producción y el consumo responsable y son los actores fundamentales de la economía de los residuos”, explica Indhira De Jesús, coordinadora de RD-Lab. Añade que en la economía circular cobran relevancia los recolectores, llamados “buzos”, cuyo medio de vida debe ajustarse para insertarse en el sistema con perspectiva de seguridad social, de género y económica.

La base de datos de la red Empowering People Network describe cómo algunos proyectos han mejorado la calidad de vida de las personas y les hacen partícipes de las soluciones en el tema residuos. Entre los más innovadores se destacan un seguro clínico de basura (Garbage Clinical Insurance, GCI) que permite pagar la atención en salud con basura, en Indonesia.

El “Peepoo” (en Kenia), una bolsa de un solo uso que inactiva las bacterias o virus en las excretas humanas para reducir el riesgo de cólera y diarrea en zonas rurales. El GesiShamba (“Granja-Gas”) es como un biodigestor que produce gas de residuos orgánicos y es económico, transportable, modular, expandible y fácil de instalar; funciona en Holanda, Tanzania, Ruanda y Kenia.

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