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En el mapa de la innovación internacional

INTEC sienta precedentes como universidad dominicana al colocar a RD en el mapa de la innovación internacional con la primera patente universitaria del país, reconocida también en Estados Unidos. Además tiene otras seis solicitadas

Por Lery Piña

No es cosa de ahora. La necesidad de innovar siempre ha constituido un desafío para los países y sus instituciones, y de manera particular para institutos y universidades, que están llamados a armar las bases sobre las que se edifica el futuro. Simplificando la fórmula, puede afirmarse que la innovación es la zapata del desarrollo: Investigación -> Ciencia aplicada/innovación -> Competitividad -> Desarrollo humano y bienestar social. De ahí la afirmación de que “innovar es construir riqueza”. INTEC como institución de educación superior no es ajena a la responsabilidad que esto supone. En este sentido, la universidad ha dado decisivos pasos de avance, expresados en indicadores como la inversión en investigación, la cantidad de profesores investigadores, el número de publicaciones indexadas y el registro de patentes. Sin progresos en estos aspectos una universidad no podría internacionalizarse, es decir, cumplir con los estándares para convertirse en un centro de estudios de clase mundial, que es una demanda ineludible en el marco del avanzado proceso de globalización y competencia en que vivimos. En ese sentido, la universidad ha sentado un precedente en la academia dominicana, que hasta el 2015 apenas tenía algunas propuestas en desarrollo. En los últimos tres años, INTEC ha logrado el registro de tres patentes (el 60% de las cinco concedidas a la academia), y tiene abiertos los procesos de solicitudes de otras seis. La ruta, que apenas empieza, ha sido intensa. En el año 2016, la universidad se convirtió en la primera del país con una patente de invención. La Oficina Nacional de Propiedad Intelectual (ONAPI) concedió la primera patente universitaria al catalizador de calentamiento automático en motores de combustión interna, creado por los estudiantes Francarlos Esteban Bencosme Ferreras y Keyron Figueroa Güichardo.

“Las universidades y las instituciones públicas de investigación son las fábricas de la economía del conocimiento. La propiedad intelectual incorpora otro mecanismo para que las universidades difundan los conocimientos que generan y dichos conocimientos puedan utilizarse en el sector económico”.

La invención se llevó a cabo con el respaldo financiero del Fondo de Capital Semilla del Centro de Emprendimiento e Innovación, dependencia de la Vicerrectoría de Investigación y Vinculación del INTEC.
La ONAPI certificó que “posee carácter de novedad mundial, nivel inventivo y aplicación industrial”, cualidades necesarias para que un invento sea patentable, de acuerdo con la Ley 20-00 sobre Propiedad Industrial.
El catalizador es una potente herramienta para reducir el impacto ambiental, pues reduce en hasta un 90% la emisión de gases tóxicos de los vehículos y, a diferencia de otros del mercado, entra en funcionamiento casi desde que se enciende el motor.
En 2017 fueron sometidas las solicitudes para patentar un dispositivo de mano para la preparación de alimentos y un vehículo anfibio para personas con discapacidad motora. Ambas patentes fueron concedidas por ONAPI. El vehículo anfibio fue denominado “Wara” por sus creadores, los estudiantes intecianos Fernely Lebrón, Jannie Espinosa, Jenniffer Taveras, Ariana Pérez y Luis Miguel Andújar. Esta iniciativa, que también contó con apoyo del Centro de Emprendimiento e Innovación del INTEC, ganó la competencia EO Student Global Entrepreneur Award en el plano local, la más importante dirigida a estudiantes emprendedores. Ese mismo año (2017) Wara representó al capítulo dominicano en la competencia mundial, en Toronto, obteniendo el Reconocimiento a la Innovación del concurso.
El valor social de esta invención radica en que combate la exclusión al permitirle a las personas con movilidad limitada la oportunidad de disfrutar de balnearios (playas y piscinas) con cierto nivel de independencia. Sus creadores consideran que la iniciativa tiene gran potencial para mercados turísticos, incluso fuera de las fronteras nacionales.

Diseño del prototipo de Wara, un vehículo anfibio para personas con o sin discapacidad motriz. El equipo responsable lo presentó en el Auditorio principal del INTEC.

La cantidad de patentes registradas es un indicador clave del nivel de avance de los países en investigación científica e innovación.

Con este ritmo, de una patente por año desde 2016, la apuesta de la alta casa de estudio es ampliar la lista. Otras solicitudes presentadas a ONAPI procuran patentes para una baldosa solar fotovoltaica, un aerogenerador de eje vertical que varía el principio aerodinámico de funcionamiento, una silla de ruedas automatizada con movimiento omnidireccional, una estructura vial autosustentable, un dispositivo para determinar el nivel de madurez de frutos según la concentración de gases y, finalmente, para una batería recargable a base de óxido de litio magnesio y su método de producción. Todos son proyectos innovadores y ambiciosos, entre otras razones, porque desafían la cultura que hasta ahora ha imperado en República Dominicana, tanto en el sector público como en el privado: ser agente pasivo en los procesos de avance científico internacionales. Pese a estos avances, la universidad dominicana, como conjunto, se plantea un largo camino por recorrer, pues promover la innovación es una tarea que demanda mucho trabajo, tiempo y recursos. Pero en este reto, como en casi todos, hay también una enorme oportunidad de crecimiento que más de un centro de estudios está dispuesto a aprovechar. A esto apunta el esfuerzo por registrar sus invenciones que ha dado frutos en los últimos tres años.


Las patentes en RD

A la fecha, la Oficina Nacional de la Propiedad Intelectual registra 456 patentes. El dato hace referencia a un aumento de un 82% desde mediados de 2015, cuando apenas había concedido 250. Se trata de un crecimiento muy significativo en un tiempo corto. Los datos también indican que las patentes siguen teniendo un “rostro foráneo”. Solo 39, equivalentes al 8.5% del total, han sido otorgadas a nacionales. De estas, 12 son de invención y 22 son de modelo de utilidad. Únicamente cinco patentes han sido concedidas a universidades e institutos, todas en los últimos tres años.

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